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Tercer ciclo

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lunes, 11 de abril de 2011

¿Qué tal un cambio de actitud?

¿Por qué ser positivo?


El primer motivo es la salud física y mental. El Dr. Mario Alonso afirma lo siguiente:

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal... Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
Las personas más irritables tienen mayor propensión a padecer problemas cardiacos y otras dolencias. No deje que una percepción negativa de la vida le produzca a medio y largo plazo problemas en su salud y su calidad de vida. Si desea mejorar su salud, vivir más años, acostúmbrese a pensar en positivo.
Su familia, su pareja, sus hijos... Las personas que más le quieren son las que se resignan a comprenderle y a padecer su mal humor, recelos, descalificaciones, críticas... Corre el riesgo de transmitir una educación negativa a sus hijos, con todo lo que eso conllevara para su futura integración social y laboral. Corre el riesgo de debilitar los lazos que le unen a su pareja y el entusiasmo e ilusión que siempre hay que potenciar. Si quiere una familia feliz, trate de pensar en positivo, le ayudará mucho.
Su trabajo. Como afirmaba el Dr. Alonso un pensamiento negativo afecta a nuestra capacidad intelectual. Es mucho más difícil para las personas con pensamientos negativos prosperar en su trabajo. Incluso aquellas con mayor capacidad intelectual y brillantez ven sus posibilidades mermadas por el recelo que genera su negatividad. Mientras que personas con menores méritos van escalando creando de forma - a veces oportunista-, las personas sumidas en planteamientos negativos acentúan su aislamiento y su falta de popularidad y apoyos en su entorno laboral. La empresa moderna y competitiva valora especialmente el líder, caracterizado por su capacidad de afrontar situaciones complejas y difíciles con planteamientos positivos. Si desea prosperar, debe profundizar en pensar positivamente.
Su entorno social. Una gran parte de nuestras vidas se desarrolla con nuestros amigos, en nuestras comunidades de vecinos, nuestros círculos sociales... Las personas con pensamientos negativos van desarrollando una actitud antisocial que hace cada vez más difícil su integración y aceptación. Sus críticas van aislándole hasta dejar reducido su círculo a un estrecho número de personas, resignadas a aceptar sus planteamientos negativos.
Usted. Vivirá una vez esta vida. Quizás nuestro mundo no sea todo lo perfecto que debiera ser. Pero, sin duda, ser positivo contribuye a hacerlo mucho más llevadero. Pensar en positivo facilitará las relaciones con los demás, hará más feliz a su familia, mejorará su salud, le hará sentirse mucho mejor, incluso siendo consciente de las peores situaciones a las que tenga que enfrentarse.

viernes, 22 de octubre de 2010

25 maneras de amar a un niño

                                                         Préstele atención.
Búsquelo.
Escúchelo.
Juegue con él.
Sea espontáneo.
Tómelo de las manos.
Haláguelo más, critíquelo menos.
Maravíllese de sus logros.
Agradézcale.
Sea flexible.
Confíe en él.
Mírelo a los ojos.
Comparta su entusiasmo.
Anímelo.
Espere lo mejor de él, mas no la perfección.
Sea consistente.
Esté a su disposición.
Disciplínelo en su momento.
Aprecie sus diferencias.
Conteste sus preguntas.
Crea en él.
Pida su opinión.
Escuche su música.
Pídale disculpas cuando usted se equivoca.
¡Ámelo a pesar de todo!


domingo, 26 de septiembre de 2010

Carta de un hijo a todos los padres del mundo


* No me des todo lo que te pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
* No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
* No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
* Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio dámelo; pero también si es castigo.
* No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir; y sí me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
* No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén esa decisión.
* Déjame valerme por mí mismo. Si tu haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
* No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
* Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.
* Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
* Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.
* No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
* Cuando te cuente un problema mío no me digas "No tengo tiempo para tonterías" o "eso no tiene importancia".
* Trata de comprenderme y ayudarme.
* Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.
* Abrázame, necesito sentirte mi amigo, mi compañero a toda hora.